Limpieza y mantenimiento de piscinas

Limpieza y mantenimiento de piscinas

El calor aprieta (y mucho) y lo mejor que tienen estos días asfixiantes es llegar a casa y darte un chapuzón fresquito mientras te tomas algo refrescante.

Según un estudio, se estima que en España hay casi dos millones de piscinas de las cuales un 10% son piscinas comunitarias. Si eres una de las personas afortunadas que dispone de una propia, te vamos a contar cómo debes mantenerla y ponerla a punto.

Valores del pH

El primer paso es ajustar el pH para conseguir tener un agua limpia, clara y respetuosa con la piel.

El pH mide el grado de acidez en una escala que va del 0 al 14. Los valores por debajo del 7 indican acidez y los que van por encima del 8 alcalinidad. Deberás situar su valor  entre el 7,2 y el 7,6 para garantizar que el resto de medidas aplicadas funcionen de forma efectiva.

Para evaluar el índice de pH que hay en tu piscina, hay que usar un equipo de análisis de agua. Si el resultado que nos da no es positivo, debes utilizar un minorador o un incrementador de pH, dependiendo de si el valor que te haya dado el análisis es alto o bajo.

Si el pH del agua es demasiado alto, se podría sufrir irritación en la piel y los ojos, el efecto de los productos desinfectantes disminuirá, se formarán incrustaciones calcáreas y las aguas se enturbiarán. Si el pH es demasiado bajo, aumentará el riesgo de corrosión, habrá un deterioro del vaso, y también se producirá irritación de ojos y piel. De ahí su importancia.

 Desinfección del agua

Hay una inmensa variedad de organismos en nuestra piscina que pueden campar a sus anchas si no tratamos bien el tema del cloro, por lo que es imprescindible mantener el residual de cloro libre entre 0.5-1.0 ppm  para que esté desinfectada, de lo contrario, el agua podría enturbiarse y aparecerían algas.  

Hay distintas formulaciones que contienen este cloro para piscinas:
– hipoclorito sódico
– hipoclorito cálcico: menos agresivo para la piel e igualmente eficaz
– tricloro: (Ácido tricloroisocianúrico) soporta mejor la luz solar y no altera el pH.

Y tres maneras de hacerlo: con tabletas de cloro, con oxígeno activo, o con un aparato de electrólisis salina.

Si es una piscina de obra, el cloro se pone en el skimmer y si es piscina desmontable, en una boya flotante, para que no entre en contacto con el plástico.

Mientras estés tratando la piscina con el cloro, el nivel del PH tiene que estar entre el 7 y el 7,8. Fuera de estos valores, la cloración pierde eficacia y puede ser agresiva para la piel y las mucosas. 

En el caso de descubrir nuestra piscina a principios de la temporada y encontrarnos con las dichosas algas, hay que realizar primero un tratamiento de choque con dicloro granulado y añadir floculante líquido, para poder recuperar el agua. Una vez hecho esto, deberás realizar un filtrado durante pocas horas, cepillar las paredes y el suelo de la piscina, y esperar 12-24 horas a que todas las impurezas precipiten, y mediante el limpiafondos llevar todo el precipitado directamente al desagüe sin que pase por el filtro.

Prevención de algas

Las algas son un elemento de cultivo ideal para hongos y bacterias y la radiación solar y el calor favorecen su aparición, por eso es recomendable aplicar de vez en cuando un algicida que deberá acompañarse de desinfectante  para conseguir un efecto sinérgico de ambos productos y aumentar la eficacia del algicida.

Agua cristalina

Tener el pH alto, una filtración pobre, contra-lavados de filtros inefectivos o formación de algas, hará que nuestra piscina tenga unas partículas diminutas suspendidas en el agua que hace que nuestra agua se enturbie.

Un floculante hace las partículas más grandes y espesas provocando que se hundan para que el filtro las pueda retener, consiguiendo así clarificar el agua, eliminando también los iones metálicos oxidados que el filtro por sí solo no es capaz de retener.

Mantenimiento del filtro

Un buen mantenimiento del filtro de la piscina conseguirá que el tratamiento químico que apliquemos sea más eficaz. Si nuestro filtro está sucio, la calidad del agua empeorará y se multiplicarán los gérmenes que luego se extienden por el agua.

Para mantener el filtro limpio hay que realizar contralavados y limpiar y desinfectar la arena una vez al año, antes del inicio de la temporada de baño. También es importante desincrustar de cal el filtro (varias veces al año dependiendo de la dureza del agua). Cada 5 años (en función del uso y las características del agua) se debe cambiar el medio filtrante si es de arena silícea.

Mantenimiento de la piscina

1. Diario

Analiza el PH del agua y añade el producto necesario para que se mantenga entre 7,2 y 7,6
Analiza el nivel de cloro (cloro residual libre). Ajústalo a los niveles necesarios.
Limpia la superficie del agua de hojas, insectos y otros residuos.

2. Semanal

Limpia los skimmers
Limpia paredes y fondos
Haz un contralavado y limpia el prefiltro de la depuradora
Repón las pastillas de cloro y demás mantenimientos.

3. Anual 

Utilizar productos de invernaje para alargar la vida del agua y que no tengas que cambiarla o reponerla.

Fuente: 20minutos, Tuandco

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